Hola. Hacía mucho tiempo, ¿verdad?
La reincorporación a mi propia vida me ha tenido un tanto ocupado últimamente. El regreso de los viejos hábitos, las viejas rutinas, los rituales templarios en las catacumbas de librerías especializadas... en fin, que no me sentía yo con energías para escribir.
En fin, me he decidido a darme una metafórica patada en el culo en forma de nuevo tema para el blag. Por alguna extraña razón, pelearme con los entresijos técnicos de las cosas me hace de acicate para continuar con lo que sea... no es un auténtico hackeo; es más bien un "hack and slash": sucio y rápido, desde las entrañas, al cerebro de las cosas.
En fin, gente, de vuelta a la trinchera nocturna. Ya no os escribiré más desde el exilio, y, la verdad, espero veros más veces que escribiros. Seguiremos teniendo ciencia extraña (la última, parece ser, que voy a trabajar unos meses cedido a una compañía farmacéutica, para localizar la diana intracelular de un par de drogas sobre cultivos en monocapa... ya os freiré a preguntas a los que trabajáis con células humanas y/o mamíferas...), seguiremos hablando de submundos y subculturas y de lo que se me ocurra para tranquilizar a las masas de fans enfervorecidas que esperan con anhelo cada nuevo post (sí, a vosotras tres os estoy mirando...). Y en cuanto a la falta de sueño, la seguiremos arrastrando. O como reza el lema de este blag:
Las cosas cambian;
no siempre se puede confiar en los autores y en los magos;
nadie puede explicar un dragón.
Ursula K. Le Guin










